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Cinturón blanco — inocencia y primeros pasos

Serie editorial · Cinta blanca

El inicio nunca necesita explicación

La razón por la que entras nunca será tan importante como la razón por la que decides permanecer.

La cinta blanca representa la inocencia.

La mente vacía antes de aprender.

El cuerpo antes de entender disciplina, dolor o perseverancia.

Es el color de quien entra sin saber exactamente por qué, pero aun así decide quedarse.

La firmeza transforma esa inocencia en experiencia.

Hay mil opciones como actividades extracurriculares. De chica probé todas. Pero la que siempre me llamó la atención fue karate, aunque realmente no entré hasta que mi mejor amiga empezó primero.

Dragon Ball Z, las tardes viendo televisión con mi hermano mayor y esa fantasía infantil de pelear como los héroes fueron pequeñas gotas de curiosidad que terminaron formando algo mucho más grande.

Nunca sabemos exactamente la razón por la que alguien entra a un dojang. Porque la realidad es que todos llegan por motivos distintos.

Unos porque tienen demasiada energía. Otros porque los molestan en la escuela. Algunos porque quieren sentirse fuertes. Otros porque se sienten como una Tortuga Ninja o Spider-Man.

Pero después entendí algo importante: la razón por la que entras nunca será tan importante como la razón por la que decides permanecer.

La cinta blanca no sabe lo que le espera. No entiende todavía de sacrificios, derrotas o disciplina. Solo sabe avanzar hacia adelante.

Y quizá por eso es tan especial.

Porque antes de los torneos, de las medallas y de las metas, existió una niña entrando descalza a un salón sin imaginar que el Taekwondo terminaría moldeando toda su vida.

  • Kicho 1

Aprendizaje. La infancia tiene algo hermoso: avanzamos antes de entender el tamaño de las decisiones que estamos tomando. A veces una vida completa empieza simplemente entrando a una clase.