Saltar al contenido
Cinturón naranja — perseverancia y repetición

Serie editorial · Cinta naranja

Descubrir que avanzar también se aprende

La perseverancia rara vez se siente épica. Normalmente se parece más a regresar cansado, volver a ponerte el uniforme y repetir algo hasta que sale mejor.

La cinta naranja representa la perseverancia.

El momento donde el practicante empieza a dominar las bases y descubre que mejorar no ocurre de un día a otro.

Es el color de quien vuelve a intentarlo.

Hay naranjas de cinco años y naranjas de cincuenta. Las artes marciales enseñan algo que pocas disciplinas recuerdan: nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para comenzar a transformar tu vida.

Todavía recuerdo mi primer examen. Estoy segura de que no entendía realmente todo lo que estaba pasando.

Pero sí recuerdo perfectamente romper una tabla.

Recuerdo salir de ahí con un nuevo color en mi cintura y entender, por primera vez, que el Taekwondo avanzaba. Que existían pasos. Que existían niveles. Que había algo después.

Hasta ese momento todo parecía juego. Pero la cinta naranja me enseñó que crecer también implica permanencia.

Porque entrenar un día es sencillo. Volver la siguiente semana empieza a construir disciplina.

El cuerpo empieza a reconocer movimientos. La mente empieza a aceptar correcciones. Y sin darte cuenta, el dojang empieza a convertirse en un lugar familiar.

  • Kicho 2

Aprendizaje. La motivación te hace entrar. La repetición empieza a transformarte.